06 febrero 2006

Antes de amanecer

Me gusta levantarme antes del alba.
Salgo de la cama, despacito, sin hacer ruido, no quiero despertarle.

La casa en silencio.

Camino descalza hacia la ventana, siento frío el suelo bajo mis pies, un escalofrío recorre mi espalda.
Miro el cielo, todavía no despunta el día pero presiento que ya se acerca un nuevo amanecer.
Tras el cristal con la mirada perdida en el horizonte espero.

Soledad y grandeza.

Cada amanecer es como un poema, que nunca vuelve a repetirse.

Y la luz va robando poco a poco el manto negro de la noche, se mueve lentamente como en un baile de mil colores.

Regreso a la cama, a la tibieza de su cuerpo, al olor de su piel, le abrazo.
Estos pequeños momentos llenos de grandes sensaciones, son los que dejan marcas profundas.

¿Se puede llenar una vida con un solo segundo?
Toda una vida en un solo instante.

Una lágrima escapa de mis ojos, resbala lenta por mi mejilla, me siento feliz y estoy llorando.

Miguel de Unamuno dijo: “Saber llorar es la sabiduría de la sencillez”

No necesito pensar ahora en lo que me queda por delante, quizás muchos años o tal vez solo unos minutos.
Guardo en mi alma lo que siento en este nuevo día.


1 comentarios:

anónima dijo...

precioso!